Después de haber subido con los esquís de travesía a las cumbres de Sierra Nevada, y pasado unas navidades blancas en los Dolomitas, por fin llego la hora de transitar por las nieves de la Sierra de Grazalema. Y al igual que las dos aventuras anteriores fueron mis primeras veces, este paseo fue mi debut en las blancas montañas de Villaluenga y Navazo Alto.
Este corto sendero de apenas siete kilómetros se sale de Villaluenga, con dirección a Grazalema , subiendo por una pequeña pista de piedra. En los primeros metros apenas hay nieve.
Apenas hemos subido unos metros y un pequeño manto blanco aparece antes nuestros pies.
La vaca nos mira sorprendida.
Cada vez hay más nieve, no paramos de disfrutar del paisaje.
La senda es fácil de seguir.
Después de una corta e intensa subida, emprendemos la bajada hacía la casa de los Navazos.
Hay que tener cuidado donde se pisa. El resbalón es fácil.
En unas tumbas antropomorfas comprobamos como el agua se ha helado.
¿Quien soy?
Al fondo una pequeña cabaña de labriegos.
Emprendemos una pequeña subida que nos llevara al prado sobre el que se asienta el Navazo Alto.
Hoy es día de disfrute, sin prisas. Así que ahora toca tirar al cielo una bola de nieve.
Nos parece extraño no ver las piedras características de la Sierra de Grazalema.
Una vez atravesado el prado, toca subir al Navazo Alto. Un pequeño prado, desde donde las vistas te quitan el sentido.
Se nos va haciendo tarde y toca volver a Villaluenga. La ladera sur de la montaña tiene mucha menos nieve.
A medida que bajamos la nieve va desapareciendo.
Abajo la Villa de Villaluenga, con la silueta indiscutible de su plaza de toros octogonal. Ya solo queda una corta pero empinada bajada.
Tras siete kilómetros y cuatro horas termina esta bonita ruta circular y nuestra primera experiencia por las nieves de la sierra de Cádiz.


























































