Después de mucho tiempo hablando de esta bonita parte de la Toscana llego la hora de conocer esta la costa italiana bañaba por el mar Tirreno.
Para acceder a los pueblos de Cinque Terre recomiendo el uso del servicio ferroviario italiano. Hay una gran número de trenes que unen el aeropuerto de Pisa con esta zona. No es necesario alquilar coche si solo se quiere visitar esta zona.
Sin más preámbulo empezamos esta nueva aventura por tierras italianas.
Cinque Terre es una cadena de cinco antiguos pueblos pesqueros encaramados en la Riviera italiana, al norte de Pisa, en el noroeste de Italia. Hasta hace poco, estos pequeños pueblos estaban conectados únicamente por senderos de mulas y solo se podía acceder a ellos en tren o por mar. Nosotros los visitaremos por mar y por tierra.
Los cinco pueblos son Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.
Llegamos por la tarde al aeropuerto de Pisa, tres horas mas tardes, después de varios trenes, estamos en la estación de Riomaggiore.
La intención es alcanzar Monterosso por mar. Tomamos el primer barco, Recomendable madrugar. Embarcamos a las 08:00. Esta embarcación no hace parada en ningún pueblo y nos lleva directo al comienzo del sendero.
Las vistas desde el mar azul son preciosas.
Tras apenas quince minutos de travesía volvemos a tocar tierra firme, llegamos a Monterosso al Mare.
Antes de nada hay que cargar las baterías, por delante tenemos un largo día.
Con las tripas llenas nos dejamos perder por un laberinto estrecho de casas de colores.
En este punto enfrente del mar, empìeza el camino Monterosso - Riomaggiore. Un bonito sendero de apenas 17 kilómetros y un desnivel positivo de unos 1000 metros. Este desnivel implica subir más o menos un edificio de 333 plantas.
Los primeros metros transcurren por un fácil y bonito sendero empedrado.
Pronto se abandona el acerado y se transita por una buena senda entre arboles.
Salimos de la protección de los arboles y volvemos al acantilado.
Primer objetivo a la vista, la villa de Vernassa.
Igual que en Monterosso, el pueblo es un conjunto de estrechas calles, construidas sin sentido que te invitan a pasear y olvidarte de todo.
Subimos al castillo de Doria. Las vistas son preciosas, pero si vas a realizar el sendero completo en mi opinión no es necesario subir al castillo.
Recordar, que todos los pueblos que visitaremos están formadas por estrechas calles con escaleras es el pan de cada día.
Siguiente objetivo, Corniglia.
Llegamos al punto más alto entre Vernassa y Corniglia.
Hace calor, merece la pena tomarse un buena limonada.
Cerca de la aldea de Prevo vemos este bonito cartel que nos indica distancia y tiempo entre los distintos pueblos de esta ruta
Es difícil perderse, solo hay que seguir las marcas rojas y blancas que señalan el camino
Corniglia, otro pueblo más, por lo tanto otro objetivo conseguido.
Es hora de rellenar los estomagos.
Salimos y nos topamos de golpe con una fuerte subida.
Y tras la gran subida llega una bajada que pondrá a prueba nuestras rodillas.
Manarola, penúltima aldea por la que transitaremos hoy. Ya solo quedan apenas 1000 metros por un camino llano para alcanzar el punto donde embarcamos esta mañana.
Hay que celebrarlo con un gelato.
Hubo un desprendimiento y nos dicen que lo que iba a ser un corto sendero se ha transformado en una subida endemoniada seguida de una bajada de infarto.
Subida que quita el sentido.
Bajada dura, pero ya vemos Riomaggiore.
El embarcadero de esta mañana nos brinda una puesta de sol que nos deja sin palabras.
El sol que ha sido nuestro compañero durante todo el día se despide de nosotros y nos recuerda que recomendemos este bonito sitio del planeta a todo el mundo que quiera vivir una bonita aventura por la costa italiana.