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sábado, 28 de octubre de 2017

III Trail Valle del Genal - 2017

¿PORQUE? ¿PARA QUÉ?

Mientras tomábamos el desayuno, un par de horas antes de la salida, esas fueron las palabras de Yolanda. La expresión de su cara me decía Quién me manda meterme en estos líos. Por delante teníamos el  Trail Valle del Genal. El perfil dá miedo. Nuestra lucha en esta prueba era contra el reloj, los tiempos de corte. 12 horas para llegar a meta y recorrer toda la parte alta de este precioso valle.


Los nervios ya los hemos dejado atrás, estamos en Faraján, quedan pocos minutos para que empiece esta nueva aventura. Estamos con fuerza y como dijo Van Gaal, nuestro pensamiento es Siempre Positivo, Nunca Negativo.


Son las nueve de la mañana, empieza una nueva batalla.


Esta fácil y tranquila bajada viene perfecta para calentar las patitas. El grupo se estira poco a poco.


Ya se nos ha acabado lo bueno, de golpe nos topamos con la subida al Jardón. Por delante seis kilómetros de subida.




Los últimos metros son infernales. Antes de llegar a la cumbre tenemos dos tramos con una pendiente que quita el sentido.  




Mientras coronamos, escuchamos un sonido de violín que hace que desaparezca el cansancio de nuestros cuerpo.


De izquierda a derecha podemos ver Faraján, de donde hemos salido, Juzcar, el pueblo pitufo, Cartajima y detrás de este, los famosos y temidos Riscos de Cartajima.




Este tramo es un maravilla para los sentidos. El castañar del Valle del Genal nunca defrauda.


Yolanda, la mujer de la eterna sonrisa.




Uno nunca se cansa de pasear por estos parajes.


De vez en cuando toca subir o en este caso bajar, algunas buenas pendientes. En estos tramos hay que tener los cinco sentidos en alerta.


En la foto no se aprecia, pero detrás del mar de nubes se encuentra África.


Este chip en el tobillo es nuestro enemigo. Él es el que nos marca el ritmo, el que nos indica si llegaremos a tiempo a la meta o no. 



Medio día, ya hemos pasado el ecuador de la prueba. El calor nos castiga con fuerza.


Los tramos de sombra son un pequeño alivio para nuestro cuerpo.



El río Genal viene muy seco. El poco agua que lleva la usamos para refrescar nuestros recalentados esqueletos. 


Ya estamos en los temidos Riscos de Cartajima. Esta es la última gran subida a la que nos enfrentamos. 


Al mal tiempo, buena cara.


Las piedras están afiladas como cuchillos.


Por fin se han acabado las piedras. Juzcar, el pueblo pitufo, es nuestra siguiente meta. Vamos bien de tiempo. Parece que lo vamos a conseguir.


Última bajada. Este será nuestro último encuentro con el río Genal. Este año, debido a las nulas lluvias, viene muy seco. Apenas trae agua.


Y la última bajada, significa que una vez que vadeemos el río Genal empezaremos la última subida de la prueba.
  

Y trás la última subida, la llegada a meta. Esta vez no hemos sido el vagón de cola. Nos ha sobrado una hora y cinco minutos.


Esta entrada en meta, las once horas circulando por el Valle del Genal, los ánimos de los amigos y amigas, el disfrute de este rato por la naturaleza, el haber superado los malos momentos, ... todas estas cosas son las respuestas a la pregunta que Yolanda se hizo mientras desayunábamos ¿Porqué? ¿Para qué?

Solo nos queda agradecer al director de la prueba Idle la oportunidad que nos ha dado para disfrutar de este paraje, a los voluntarios por el trato tan bueno que nos han dado, un aplauso a los pueblos que nos han recibido con los brazos abiertos. Valle del Genal, volveremos.

A continuación un pequeño video de la prueba.



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sábado, 22 de noviembre de 2014

Valle del Genal Alto

Por segundo año consecutivo volvemos al Valle del Genal. Pero esta vez al contrario que el año pasado, si pudimos ver la famosa llamada Primavera de Bronce. Donde las tonalidades de las hojas van de un verde intenso hasta un amarillo cobrizo.


En este viaje vamos a realizar una ruta circular por el Valle del Genal Alto que empieza en la villa de Igualeja y pasará por Pujerra, Juzcar, Cartajima y Parauta. Decir que este sendero es un continuo sube y baja.

Pues nada, después de esta breve introducción empezamos a caminar.

El primer tramo lo realizamos con varios compañeros. El primer kilómetro es por asfalto. 


Tras un kilómetro de carretera, hay que cruzar un pequeño puente y coger el segundo camino a mano izquierda. No tiene perdida perdida, el primero es llano y el segundo es una buena pendiente.

A medida que se gana altura las vistas son impresionantes. 


A la derecha Igualeja y a la izquierda Cartajima.


La subida hay que tomársela con cama. Por delante hay casi cinco kilómetros de ascenso sin apenas descanso.


No todo va a ser caminar. 


En algunos tramos la cantidad de hojas acumuladas en el camino es increíble. 




En esta época se realizan multiples quemas controladas. 


Dependiendo del lado del valle, los arboles se muestran más o menos pelados.











Después de once kilómetros, se llega a Pujerra.



Antes de salir del pueblo, toca visitar el mirador de la Cruz. Desde aquí el valle te dejará sin palabra.




Después de toda subida, viene una bajada. Esta nos lleva hasta el punto más bajo del recorrido.









El sendero es atravesado por la carretera. Hay que tomar la senda que esta justo enfrente, nada más cruzar el asfalto.



Después de una bajada de cinco kilómetros se llega al río que da nombre al valle, el río Genal.


Tras cruzar el agua, toca subir. El próximo objetivo es el pueblo de los pitufos.

Parte de la subida se hace por asfalto. Viene bien de vez en cuando mirar a la izquierda para ver el pueblo de Pujerra, y de paso recuperar el aliento.


Pronto entre los arboles se ve el pueblo azul.



Tras quince kilómetros, ya en estamos el pueblo de los pitufos, Juzcar.




Ya se ha andado la mitad de la ruta. Os aviso que la salida de Juzcar es corta pero intensa, parece que fue creada por Gargamel.


Tras vencer a Gárgamel, se hace un descanso y nos despedimos de nuestros amigos los pitufos.



El siguiente pueblo es Cartajima. Durante este tramo, se puede ver como el pueblo de  Pujerra parece que ha sido devorado por el bosque.



Que extraño, una bajada.




Y se sigue bajando. Lo peor de bajar tanto, es que luego toca ...


Subir.


En esta rama se puede ver las diferentes tonalidades de color que tienen las hojas en un mismo árbol. Desde un verde intenso a un amarillo cobrizo.



Algunos castaños son de un tamaño increible.



Por fin, después de veinte kilómtros, llega la hora de la comida. Esta se realiza en Cartajima. Con cada paso, se van dejando más pueblos a nuestras espaldas. 


Penúltimo objetivo, Parauta. Y ya sabemos, a bajar toca.




Pujerra en el horizonte.


El rojizo de estas hojas es sorprendente.


Parece que el bosque esta en llamas.



Penúltima subida.



Se hace tarde, por lo que ni paramos en Parauta.



Esta si que es ya, la última subida.



Y la última bajada. Entre las hojas se puede vislumbrar Igualeja.



Cada vez más cerca.


Tras ocho horas y treinta kilómetros llegamos al punto de origen.


Así acaba nuestra tercera visita, en dos años, al Valle del Genal.

Creo que no es necesario decir que hay que visitar este valle. Hay todo tipo de senderos, largos, cortos, fáciles, ... Así que no seáis flojos y reservar un fin de semana para el otoño del año que viene.